Titulo:Prisión y malos tratos a periodistas a Inicios del siglo xx.

Autor: Laura Bonilla

Fuente: revista mexicana de comunicaciòn.

Feche:10 de febrero2007.

Género:nota informativa.

Medio:tv.

En la última década del Porfiriato, los atentados y la supresión a la libertad de los periodistas fueron frecuentes. Una mirada a la prensa de la época nos arroja datos muy importantes sobre este tema.
El periódico católico El Tiempo consignó en sus páginas, día con día, lo que tenía que ver con periódicos y periodistas. En una revisión de los años de 1901 a 1904, tanto en la Ciudad de México como en distintos estados del país, hemos podido observar que muchos periodistas fueron a prisión por publicar textos sobre diversos temas, incluido la política.

Los delitos por los que los arrestaron fueron diversos: difamación, injurias y calumnias a curas, acusaciones de ataques a particulares y funcionarios de gobierno, denuncias de funcionarios por calumnias, denuncias de extranjeros, delito de sedición, ataques al Ejército ?creemos que con este último se encubrían los delitos por críticas al gobierno? y ultrajes a funcionarios públicos, por mencionar los más importantes.

Citamos algunos ejemplos de estos casos: en Puebla el corresponsal del diario Tiburcio, Alfredo Quesnel, fue prisionero acusado de difamación por un señor Eduardo Robledo ; un periódico de la Ciudad de México denominado El Popular fue denunciado por publicar un párrafo en que se dio por ofendido un inspector de la primera demarcación ; en la misma Ciudad de México fue aprehendido varias ocasiones el director del periódico El Universal, Luis del Toro: la primera fue por haber publicado una carta de Xochimilco firmada por varios vecinos en la que se injuriaba y calumniaba al cura de ese pueblo.
En el periódico se dice que salió al siguiente día de haber sido privado de su libertad, habiendo pagado una multa de 500 pesos , sin embargo dos meses después lo volvieron a detener por la acusación que presentó contra él el gobierno de Zacatecas por difamación, debido a una publicación que sacó y fue condenado a cuatro meses de prisión.

El periodista Abraham Sánchez Arce, director del Onofrot, periódico de caricaturas, fue acusado por ofender a Vicente Villada, autoridad del Estado de México ; en Guanajuato fue a dar a prisión el responsable de la publicación de El Sable por atacar al gobernador del Estado y al jefe político Cecilio Estrada ; en Chihuahua hubo una denuncia de un particular hacia el periódico El Correo de Chihuahua ; en la Ciudad de México aprehendieron al dibujante y a los redactores del periódico Diógenes, semanario de caricaturas, debido a la denuncia de un funcionario calumniado en dicha publicación, lo interesante es que este periódico era de españoles y fueron españoles también quienes, según el periódico, pidieron para ellos la aplicación del artículo 33 de la Constitución.

A Gregorio R. Flores, director del periódico de Guadalajara Juan Panadero, lo llevaron a prisión por habérsele acusado de delito de sedición ; y un caso muy interesante y polémico en su momento fue el de la Gaceta de Guadalajara, ya que los hermanos Rojas, director y administrador, fueron acusados de injurias al Ejército, es probable que fueran ataques al gobierno, ya que fueron sujetos a proceso militar.

La noticia aparece durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de 1902, y en enero de 1903 continuaron saliendo notas sobre el proceso que se les seguía, y no fue sino hasta el 15 de ese mes que salieron libres de todo cargo . Otro caso similar fue el de los hermanos Flores Magón, quienes fueron acusados, junto con el administrador y un empleado, de publicar injurias a la segunda reserva del Ejército, se les mandó a la prisión militar de Santiago Tlatelolco , también se aprehendió al dueño del periódico, Daniel Cabrera. Este caso se llevó durante septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 1902 y el mes de enero de 1903, hasta que se les dejó salir con una fianza de 500 pesos.

Otro de los delitos por los que se apresó a periodistas fue por el de ultrajes a funcionarios públicos, como es el caso de los redactores del periódico La Protesta, a quienes además de aprehenderlos, fue cateada y clausurada la imprenta. Un caso raro fue el del periodista norteamericano E. P. Savimien, quien fue acusado de calumnia y difamación hacia algunas personas de la ciudad de México. El delito se fundó en la información que mandaba a periódicos norteamericanos, lo encarcelaron en Belén y se defendió diciendo que sus jefes no le pedían información verídica sino sensacional.

Un periodista de Yucatán llamado Hiraldez Acosta fue consignado a un juez de lo criminal por hacer duros cargos a la autoridades yucatecas ; y en Morelia un caso más fue el del redactor del periódico Fierabrás, quien fue acusado por el ex prefecto Diódoro Videgaray de publicar un juicio que lastimó su amor propio.

Los diferentes motivos por los que los periodistas fueron privados de su libertad por parte de las autoridades nos llevan hacia la legislación de la época. Elisa Speckman Guerra sostiene que durante la segunda mitad del siglo XIX en México se promulgaron varios códigos legales, todo como parte de un proyecto de modernización o por implementar las ideas de tipo liberal. Fue en el año de 1871 que se promulgó el Código Penal, y en él se tipificó el delito como una violación al Derecho, además de ser violación a la justicia moral y a la conservación de la sociedad. Bajo este principio las acciones de delito correspondientes al Fuero Común se agruparon en las categorías de atentados contra la propiedad, atentados contra las personas, atentados contra la reputación y atentados contra las familias, la moral pública o las buenas costumbres. En los tres primeros grupos se reúnen los delitos contra el individuo, ya sean cometidos en su persona, su honra o sus bienes.

Muchas de las causas por las que los periodistas fueron encarcelados fue por publicar temas que agredían a las personas, lo cual estaba tipificado en el código penal, por lo que particulares podían denunciar el caso y de inmediato se procedía al encarcelamiento del periodista, el cargo no era tan severamente grave, la prueba es que salían a los pocos días de haber entrado pagando una determinada fianza, como fue el caso de Filomeno Mata, quien salió en libertad en junio de 1901 al haber pagado $ 2 000.00 de multa o el del ya citado Luis del Toro, director de El Universal quien salió de la cárcel con una multa de $500.00. Estas acciones que dañaban al individuo eran entendidas como transgresiones al orden social, en la idea de que el contrato social no podía romperse ya que de lo contrario los intereses propios no se garantizaban: "En este contexto, todo delito era visto como un atentado contra la sociedad en su conjunto", es por ello que las ofensas a particulares por parte de periodistas se veían como un delito.

No sucedió lo mismo con los periodistas que publicaban cosas contra el gobierno, pues como hemos dicho líneas arriba, el caso de los periodistas de la Gaceta de Guadalajara y los de El Hijo del Ahuizote, pasaron más tiempo en prisión y fueron procesados por autoridades militares.

Al privarse de la libertad a los periodistas sus imprentas podían ser clausuradas o llevadas también a la comisaría, y a los periodistas se les incomunicaba en "bartolinas"*, muchos son los casos que la prensa informaba sobre este tipo de encarcelamientos, aunque desafortunadamente no siempre nos dice por qué meten a la cárcel a los periodistas.

Otro tipo de maltratos hacia los periodistas fueron aquellos en los que no necesariamente eran encarcelados sino agredidos por "particulares", ejemplo de ello es el del periodista Tomás Lork, quien fue apaleado por unos enmascarados y quedó con graves heridas. O el de Francisco de P. Morales, director de un periódico llamado La Defensa publicado en Monterrey, quien fue golpeado al salir a la calle. Un caso extraño fue el de un torero de Ciudad Juárez, Chihuahua, quien golpeó a dos redactores del periódico El Clarín del Norte por publicar cosas que le disgustaron. Casos como éste, en el que particulares agredían a periodistas por haber publicado información que les molestaba, fueron frecuentes; así, el cronista de El Eco del Comercio de Yucatán, Teodoro Creus, fue golpeado con un látigo por un Fernando Ponce.

Los asesinatos también fueron parte de estas agresiones, pues en Tampico mataron a Vicente Rivera Echegaray, redactor de una hoja llamada Bala Rasa. Y no faltaron las amenazas por publicar noticias incómodas a funcionarios, tal fue el caso del jefe político de Tlaxcala, quien velaba por los intereses del gobernador Próspero Cahuantzi, quien amenazó a los miembros del periódico El Silbato de meterlos a la cárcel, por publicar noticias adversas al gobernador, los ejemplares del periódico fueron recogidos.

Esta pequeña muestra nos ha permitido observar la complejidad de la relación de la prensa con el gobierno y la sociedad Porfiristas. Más allá de las interpretaciones que puedan hacerse sobre las causas y consecuencias de las acciones contra periodistas, lo cierto es que el Código Penal y el sistema jurídico de la época representaban ideales de convivencia y derechos individuales que subjetivamente podían ser lesionados con información. El Derecho se involucraba en la vida interior de los individuos al calcular un "daño moral" individual, o social, que podía ser castigado. Por otra parte, observamos también que, paralelamente a la aplicación institucional de justicia, había poderes informales que se ejercían para acallar o mantener intereses individuales, políticos o económicos.

Este tema de encarcelamiento y agresión a periodistas merece una investigación más amplia. La información que da el periódico es muy rica y podemos encontrar en ella que si bien es cierto que durante el Porfiriato los periodistas sufrían frecuentes encarcelamientos, no fue solamente por cuestiones políticas. La tipificación del delito por el Código Penal señalaba que si alguna persona era agredida podía denunciar, y como la prensa era el vehículo de comunicación por excelencia, siempre estaba expuesta a publicar, sin pretenderlo, cosas que afectaran de manera directa a particulares.

X LOS MEDIOS:

muchos periodistas han estado en prisiòn incluso hasta mueren por publicar notas de politica, narcos, o hasta de los mismos artistas. Las demandas para ellos estas siempre a la orden del dia. por eso deben siempre saver o estar bien seguro de lo que estan haciendo. estaremos en contacto.